El Parlamento peruano ha decidido dar un giro radical a la política del país al destituir a la presidenta Dina Boluarte con 122 votos a favor. Esta decisión, considerada exprés, se basa en la declaración de “incapacidad moral permanente” por su gestión durante la crisis de seguridad y corrupción.
Boluarte, quien asumió la presidencia en diciembre de 2022 tras la caída de Pedro Castillo, no compareció ante el hemiciclo para defender su gestión. Su abogado, Juan Carlos Portugal, denunció la falta de garantías en el proceso, que se desarrolló en menos tiempo del esperado. Sin embargo, el presidente del Congreso, José Jerí, siguió adelante con la votación.
La destitución de Boluarte, que ostentaba una aprobación de solo el 3%, se produce en un contexto donde crecen las críticas sobre su incapacidad para lidiar con la delincuencia y el crimen organizado. Actores políticos que antes la respaldaban, como Renovación Popular y Podemos Perú, retiraron su apoyo en medio de un aumento de denuncias por corrupción.
La vacancia deja a José Jerí como nuevo presidente, quien deberá navegar por un panorama político y social complicado hasta las elecciones de abril de 2026. Su liderazgo es cuestionado ante la posibilidad de que la crisis en Perú se intensifique, manteniendo un país en un constante ciclo de inestabilidad.
Con la destitución de Boluarte, Perú se convierte en un escenario de repetidas crisis de liderazgo, habiendo tenido siete presidentes desde 2016. La pregunta ahora es si Jerí podrá mantener la gobernabilidad en un Perú agitado.

